Opinión. "El cliente que nunca vuelve"

Un cliente insatisfecho

 

Soy un buen cliente, todos ustedes me conocen. Soy el que nunca se queja, sin importarme cómo me hayan servido.
Entraré en un restaurante, esperaré de pie, mientras la camarera habla por teléfono, sin preocuparme nunca de si mi comida está preparada para llevármela. Algunas veces alguien que viene detrás de mí, se lleva mi comida, pero no me quejo ni una sola vez cuando la joven me dice: “¡Oh!, lo siento, pediré otra para usted”. Espero y no armo un escándalo.
Si me toca un camarero arrogante o aburrido que se enfada, porque quiero tomarme unos minutos para leer el menú, soy lo más educado posible. No creo que responder bruscamente sea la respuesta. Nunca protesto ni pongo pegas. Nunca critico y no se me pasaría por la cabeza montar una escena como ya he visto a otra gente en lugares públicos. Creo que no es necesario. Soy el buen cliente y les diré algo más sobre mí: “Soy el cliente que nunca vuelve”.


Ésta es mi forma de reaccionar cuando me han tratado muy mal, por eso acepto lo que me ofrecen porque sé que conseguiré mucho más no volviendo. De hecho, unos cuantos buenos clientes, como yo, pueden llevar su negocio a la ruina, y hay muchos buenos clientes en el mundo iguales que yo. Cuando nos tratan mal, vamos a gastarnos el dinero a algún sitio donde sean lo bastante inteligente para contratar empleados que sepan apreciar a los buenos clientes.
Dicen que quien ríe el último, ríe mejor. Yo me río cuando les veo a ustedes gastando su dinero en caros anuncios para hacer que vuelva cuando podrían haberme conservado como cliente desde el principio, tan sólo a cambio de unas cuantas palabras amables, una sonrisa y un “gracias” con buen humor.
Si su negocio va mal, quizá sea porque hay bastante gente en mi caso: “Soy el cliente que nunca vuelve porque me he ido a la competencia.“
Firmado:
Un cliente insatisfecho.